Primera Guerra Mundial
El mapa
político de Europa estaba dominado por cinco grandes potencias:
Austria-Hungría, Gran Bretaña, Francia, Alemania y Rusia, y una casi
gran potencia: Italia. Entre estas naciones existía un inestable
equilibrio de poder, y formaron alianzas para autoprotegerse.
Austria-Hungría, Alemania e Italia formaron la triple Alianza. Francia,
Rusia y Gran Bretaña formaron la triple Entente, un acto de amistad más
que una alianza. Estaban dispuestas a ayudarse entre sí, pero en
términos limitados.
En agosto de 1914, casi
nadie sabía cómo sería la guerra. Ningún país disponía de planes para
una guerra que durase mas de unos pocos meses, pues se juzgaron como
innecesarios. Como única excusa de los que desencadenaron la Guerra sólo
se puede decir que no tenían idea de lo que iba a ser, del dolor y
ruina que iba a producir con sus cuatro años de destrucción y homicidio.
Tropas aliadas avanzan sobre una posición enemiga
Entre 1914 y
1918 se desarrolló en Europa la mayor conflagración hasta entonces
conocida. Motivada por conflictos imperialistas entre las potencias
europeas, la "gran guerra", como se denominó originalmente a la primera
guerra mundial, implicó a toda la población de los estados
contendientes, así como a la de sus colonias respectivas.
La causa inmediata que provocó el estallido de la
primera guerra mundial fue el asesinato del archiduque de
Austria-Hungría, Francisco Fernando, en Sarajevo, Servia (posterior
Yugoslavia), el 28 de junio de 1914. Austria presentó un ultimátum a
Servia y el 28 de julio de declaró la guerra. El sistema de alianzas
militares creado en los años precedentes entró entonces en
funcionamiento. Rusia ordenó la movilización de sus ejércitos contra
Austria, por afinidad con sus hermanos eslavos. Alemania, aliada del
imperio austro-húngaro, pidió a Rusia que detuviera sus maniobras contra
Francia, en la que se concentraría el máximo de fuerzas disponibles
para lograr rápidamente una victoria que permitiera al ejército
dirigirse contra Rusia. El plan fue ejecutado por el general Helmuth von
Moltke, que dejó al ejército austríaco encargado de contener a los
rusos en el frente oriental y dirigió la mayor parte de sus tropas
contra Francia. El ejército francés, al mando del general
Joseph-Jacques-Césaire Joffre, se dispuso a su vez a aplicar el plan
XVII, contraataque centrado en el Marne.
Los alemanes iniciaron su ofensiva occidental con la
toma de Leija el 16 de agosto de 1914. El 20 de agosto de este año
entraron en Bruselas y tomaron Namur. La defensa francesa fue arrollada,
pero en septiembre, cuando la balanza parecía inclinarse del lado
alemán, el ejército de Joffre consiguió rechazar la ofensiva alemana en
la primer batalla del Marne. El general alemán Erich von Falkenhaynm que
sucedió a Moltke como jefe del estado mayor del ejército, hizo frente a
una nueva ofensiva anglo-francesa. Tras las batallas de Yser e Ypres se
estabilizó un frente que iba desde el canal de la Mancha hasta Suiza.
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